Como persona y como psicólogo, me caracterizo por una forma de estar cercana, humana y comprometida, donde la prioridad es que la persona se sienta escuchada, comprendida y segura desde el primer contacto. Entiendo que iniciar un proceso terapéutico no siempre es fácil, y por ello doy especial importancia a crear un espacio de confianza, libre de juicio, en el que poder hablar con calma y profundidad sobre aquello que genera malestar.
Soy Psicólogo General Sanitario, y trabajo con personas adultas y adolescentes que atraviesan ansiedad, depresión, estrés, crisis vitales, conflictos emocionales o relacionales, así como problemas de autoestima, bloqueo emocional o sensación de pérdida de rumbo personal. Atiendo tanto a personas que presentan un malestar claramente definido como a aquellas que simplemente sienten que “algo no está bien” y necesitan comprensión y orientación psicológica.
Mi enfoque terapéutico es integrador, con una base sólida en la Psicoterapia Breve enfocada en el conflicto, formación realizada en la SEMPYP (Sociedad Española de Medicina Psicosomática y Psicoterapia). Este modelo me permite trabajar de forma clara, estructurada y profunda, ayudando a identificar el conflicto central que sostiene el malestar y facilitando cambios significativos y sostenibles en el tiempo.
Concibo la terapia como un proceso activo, colaborativo y personalizado, en el que psicólogo y paciente trabajan conjuntamente para comprender el origen del sufrimiento emocional, revisar patrones de pensamiento, emoción y relación, y desarrollar nuevas formas de afrontamiento más adaptativas. Me adapto al ritmo, necesidades y momento vital de cada persona, priorizando siempre una intervención respetuosa y ajustada a su realidad.
Mi forma de trabajar combina escucha activa, sensibilidad clínica y orientación práctica, con el objetivo de que la persona no solo se sienta acompañada, sino que también adquiera mayor conciencia, recursos emocionales y herramientas útiles para su vida cotidiana. El objetivo último de la terapia es aliviar el sufrimiento, favorecer el autoconocimiento y promover un mayor bienestar emocional y personal.