Este contenido busca visibilizar la depresión postparto, romper estigmas asociados a la maternidad idealizada y promover el cuidado emocional materno como un pilar fundamental del bienestar familiar.
CAPITULO I
INTRODUCCIÓN
La depresión postparto (DPP), definida en el DSM-5-TR como un episodio de trastorno depresivo mayor con inicio periparto, constituye una de las complicaciones más frecuentes del puerperio, afectando entre el 10% y el 20% de las mujeres en el primer año después del parto [1–3]. En México, se estima que dos de cada diez mujeres presentan síntomas depresivos tras el nacimiento de su hijo [4]. La CIE-11 la incluye bajo el código 6E20, reconociendo su relación directa con los cambios fisiológicos y psicosociales del embarazo, parto y puerperio [5]. Su detección oportuna es fundamental, ya que la DPP impacta la salud emocional de la madre, el vínculo con el bebé y la estabilidad familiar [6].
Las causas son multifactoriales, incluyendo vulnerabilidad biológica, antecedentes depresivos, sobrecarga de rol, violencia o machismo estructural, factores que perpetúan el silencio y la culpa materna [7,8]. En este contexto, la psicoterapia de grupo se define como un proceso terapéutico en el que varias personas con problemáticas similares comparten un espacio guiado por un profesional, promoviendo la validación, la comprensión y el apoyo mutuo como mecanismos de cambio [9].
A lo largo de este documento se revisará la importancia del rapport como base del vínculo terapéutico, los beneficios del trabajo grupal como contención emocional y red de apoyo, y la integración de técnicas mindfulness, psicoeducación y arteterapia como herramientas efectivas para la regulación emocional y la reconstrucción de la identidad materna. Finalmente, se analizará cómo la visibilización de la DPP y su abordaje integral desde una perspectiva biopsicosocial contribuyen a reducir el estigma, favorecer la recuperación y fortalecer el bienestar familiar y comunitario.
Por lo anterior es que el abordaje grupal es de gran utilidad, ya que permite dejar de romantizar todo el proceso que involucra el parto y la maternidad propiciando la empatía con mujeres que han experimentado un proceso similar de la misma forma que ellas, disminuyendo la culpa que esto conlleva.
CAPITULO II
IMPACTO DE LA DEPRESIÓN POST PARTO
La depresión postparto (DPP), o más precisamente el trastorno depresivo mayor con inicio periparto, es un trastorno del estado de ánimo que puede presentarse durante el primer año después del parto y constituye un problema de salud pública con repercusiones tanto para la madre como para el desarrollo del niño y la dinámica familiar, ya que constituye una entidad clínica relevante dentro de la salud materna, al implicar no sólo la salud mental de la madre sino también el bienestar del bebé, la dinámica familiar y el tejido social que la sustenta.
Algo importante a mencionar es que, desde la perspectiva diagnóstica, el DSM-5-TR ya no distingue formalmente una “depresión postparto” como categoría separada, sino que ha incluido un especificador de inicio periparto para el trastorno depresivo mayor: es decir, un episodio depresivo mayor que comienza durante el embarazo o dentro de las primeras 4 semanas tras el parto puede etiquetarse como “con inicio periparto”. [7] Las entidades clasificatorias muestran que la DPP comparte los criterios con la depresión mayor ordinaria: al menos 5 síntomas durante un mínimo de 2 semanas, incluyendo estado de ánimo deprimido o pérdida de interés o placer, junto con otros síntomas como cambios en peso o apetito, insomnio o hipersomnia, agitación o enlentecimiento psicomotor, fatiga o pérdida de energía, sentimientos de inutilidad o culpa excesiva, dificultad para concentrarse, pensamientos de muerte o ideación suicida, etc. [9,14]
Por su parte, el CIE‑11, incluye el código 6E20 (“Trastornos mentales o del comportamiento asociados con el embarazo, el parto o el puerperio, sin síntomas psicóticos”) para agrupar síndromes depresivos que aparecen dentro del periodo posparto. [19] En la práctica clínica, el uso de estos manuales permite estandarizar el diagnóstico, facilitar la derivación, asegurar la cobertura de servicios y visibilizar la afección como un problema real de salud pública.
A nivel mundial, alrededor del 10–13% de las mujeres en el periodo perinatal presentan trastornos mentales, principalmente depresión; en países de bajos y medianos ingresos la prevalencia es mayor (hasta ~20% después del parto), lo que subraya la necesidad de intervenciones accesibles y culturalmente pertinentes [1,2]. Estudios sistemáticos y meta-análisis muestran que la prevalencia global de depresión postnatal oscila aproximadamente entre el 10–20% dependiendo de la región y los métodos de evaluación, y que factores económicos, de salud y sociales influyen en esa variabilidad [3,4]. En México se reporta que alrededor de 2 de cada 10 mujeres presentan depresión durante el embarazo o el primer año posparto, con una gran proporción sin detección ni tratamiento adecuado [5].
La etiología de la DPP es multifactorial: interactúan cambios neuroendocrinos y genéticos, historia previa de trastornos afectivos, complicaciones obstétricas, estrés psicosocial, falta de apoyo social y condiciones socioeconómicas adversas [6,7]. Clínicamente, la DPP puede manifestarse con tristeza persistente, anhedonia, ansiedad, culpa materna, dificultades en el vínculo con el recién nacido y en casos graves ideación suicida; su reconocimiento diagnóstico se apoya en los criterios del DSM y las clasificaciones internacionales como CIE-11, que orientan la identificación y el manejo clínico en contextos sanitarios [8,9].
Las consecuencias de la DPP trascienden a la diada madre-bebé: afectan la interacción temprana, el apego, la regulación emocional del lactante y el desarrollo cognitivo-afectivo a mediano plazo, además de incrementar la carga familiar y los costos sanitarios [1,3]. En contextos culturales donde persisten roles de género rígidos —incluido el machismo y el marianismo—, las madres enfrentan mayor estigmatización, expectativas de sacrificio y restricciones para pedir apoyo; estas presiones incrementan la vulnerabilidad a la depresión y dificultan la búsqueda de ayuda profesional [10,11].
Frente a esto, la psicoterapia de grupo ofrece ventajas clínicas y prácticas: el contexto grupal facilita la validación interpersonal, el modelado de estrategias adaptativas, la reducción del aislamiento y la creación de redes de apoyo que actúan como factores protectores. La construcción de rapport (alianza y confianza terapéutica) en el inicio del proceso es fundamental para que las participantes se sientan contenidas y dispuestas a la apertura emocional; un rapport sólido potencia la adherencia y la eficacia del trabajo grupal [12].
Asimismo, las intervenciones grupales que integran psicoeducación, técnicas de Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), prácticas mindfulness y abordajes expresivos (arteterapia/terapias creativas) muestran resultados prometedores: la psicoeducación reduce la incertidumbre y normaliza la experiencia; el mindfulness mejora la regulación emocional y la rumiación; y las artes ofrecen una vía no verbal de contención emocional y simbolización de sentimientos cuando las palabras resultan insuficientes [13–16]. Lo anterior se debe a que ofrecen un espacio de reparación psíquica, contención emocional y reconstrucción de la identidad materna en interacción. En este sentido, se vuelve imprescindible que la intervención terapéutica esté fundamentada en la alianza terapéutica o rapport, el trabajo grupal, la psicoeducación, las prácticas de mindfulness y la arteterapia como vías complementarias de sanación.
Revisiones recientes indican que las intervenciones grupales y los programas mindfulness son viables y efectivas como tratamiento complementario o primer escalón en DPP de leve a moderada, mientras que las intervenciones artísticas emergen como valiosas para la contención, expresión y reconstrucción de la identidad materna, aunque requieren más investigación longitudinal [13,14,16,17].
La integración biopsicosocial-cultural permite abordar no sólo los síntomas, sino también los determinantes sociales (incluido el impacto del machismo) y promover recursos internos y comunitarios que sostengan la recuperación. Algo muy importante a tomar en cuenta es que las madres con DPP suelen experimentar sentimientos de culpa, desesperanza, irritabilidad y dificultad para vincularse emocionalmente con sus hijos, lo que puede repercutir en el desarrollo afectivo y cognitivo del bebe [7].
A nivel familiar esto genera tensiones con la pareja y otros cuidadores, reduce el funcionamiento doméstico y, en muchos casos, se ve agravada por el machismo cultural, que impone a la mujer expectativas de fortaleza y entrega absoluta, limitando la búsqueda de ayuda [8]. Esta combinación de factores psicológicos y socioculturales contribuye a la invisibilización del problema y a una menor adherencia a los tratamientos. Por ello, su visibilización y abordaje integral resultan esenciales para prevenir consecuencias a largo plazo en la madre, el hijo y el sistema familiar [9].
CAPITULO III
PROPUESTA DE INTERVENCIÓN GRUPAL
PRESENTACIÓN
Nombre del grupo:
Corazón Materno: Cuidado Emocional Postparto
La presente propuesta de intervención psicoterapéutica grupal está dirigida a madres que cursan o han cursado un episodio de depresión postparto (DPP), con sintomatología leve o moderada, identificadas mediante entrevista clínica y que se encuentren dentro del primer año posterior al parto.
El grupo estará conformado por un máximo de 6 a 12 participantes, mujeres adultas mayores de 18 años y menores de 30, con disposición para participar en un proceso terapéutico compartido, orientado al autoconocimiento, la regulación emocional y la reconstrucción de la identidad materna.
La propuesta se compone de cinco sesiones semanales con una duración aproximada de 75 minutos cada una.
Cada sesión se estructura bajo un modelo integrativo que combina elementos de la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), el mindfulness, la psicoeducación y la arteterapia, procurando siempre un ambiente cálido, empático y de contención emocional.
Objetivo general
Brindar un espacio terapéutico grupal que promueva la expresión emocional, la validación interpersonal y la integración de estrategias psicológicas para la recuperación emocional en madres con depresión postparto, favoreciendo su bienestar personal, familiar y el fortalecimiento del vínculo con sus hijos.
Objetivos específicos
Favorecer la comprensión de la DPP y sus factores biopsicosociales.
Fomentar la autoaceptación y la reducción de la culpa materna.
Desarrollar estrategias cognitivas y emocionales de autorregulación.
Reforzar la identidad materna desde la autocompasión.
Construir redes de apoyo entre mujeres que comparten experiencias similares.
Con lo anterior en mente se propone la siguiente propuesta de trabajo:
| Sesión | Tema central | Objetivos | Dinámica / Actividad | Tarea terapéutica |
| 1 | Introducción y psicoeducación sobre la DPP | - Conocer qué es la depresión postparto y sus causas, normalizando la experiencia emocional. La psicoeducación reduce el estigma y favorece la adherencia al tratamiento [19,20]. - Reducir la culpa materna vinculada a la maternidad idealizada, mostrando que los sentimientos de culpa son frecuentes y comprensibles [19]. | - Presentación grupal: “Mi maternidad en una palabra” y compartir experiencias de culpa. Busca validar emociones, disminuir aislamiento y fomentar empatía, creando un espacio seguro de apertura [19,20]. - Psicoeducación breve sobre síntomas, causas y mitos de la DPP [19,20]. | - Diario de emociones: registrar situaciones que generen culpa y cómo se sintieron, promoviendo la conciencia de patrones de pensamiento y su normalización [19,20]. |
| 2 | Identidad materna y expectativas sociales | - Identificar pensamientos automáticos negativos y creencias irracionales sobre el rol materno. La TCC permite modificar estos pensamientos y aumentar la autoeficacia [21,22]. - Fomentar la autoaceptación y deconstrucción de ideales imposibles, reduciendo la presión social sobre la maternidad [21]. | - Escritura terapéutica: “Lo que no me permito sentir como madre”. - Debate grupal sobre mitos culturales y roles maternos, promoviendo reflexión crítica y validación interpersonal [21,22]. | - Reestructuración cognitiva: identificar un pensamiento rígido sobre la maternidad y reformularlo de manera compasiva y realista, aplicando lo aprendido en la sesión [21,22]. |
| 3 | Regulación emocional y mindfulness | - Reconocer emociones y patrones de estrés y desarrollar habilidades de autorregulación y atención plena. El mindfulness reduce la rumiación y mejora la regulación emocional en DPP [23,24]. | - Ejercicio grupal de respiración consciente y escaneo corporal. Enseña a notar emociones sin juzgarlas, promoviendo conciencia corporal y reducción de ansiedad [23]. | - Práctica diaria de mindfulness de 5 minutos al experimentar culpa o ansiedad, nombrando la emoción: “Siento culpa y la acepto sin juzgarme”. Disminuye rumiación y fomenta autocompasión [23,24]. |
| 4 | Expresión simbólica y reconstrucción de la identidad materna | - Facilitar la expresión emocional no verbal y reflexionar sobre cambios de rol y emociones asociadas a la maternidad. La arteterapia favorece la simbolización emocional y reconstrucción de la identidad materna [25,26]. | - Creación de un collage o dibujo “Yo antes y yo ahora” y reflexión grupal sobre cambios vividos y aprendizajes, reforzando autoaceptación y validación de emociones [25,26]. | - Elaborar un “cuaderno de aceptación” en casa, plasmando emociones difíciles y transformándolas en mensajes de apoyo a sí misma [25,26]. |
| 5 | Cierre, red de apoyo y plan de bienestar | - Consolidar aprendizajes y herramientas adquiridas, reforzando la red de apoyo y plan de autocuidado. El apoyo social reduce la depresión y previene recaídas; la consolidación de aprendizajes fortalece la autonomía [20,27,28]. | - Rueda de cierre: “Mi mayor aprendizaje y lo que deseo para mí como madre”.- Entrega de guía de autocuidado y contactos de apoyo, fomentando continuidad del bienestar [20,27,28]. | - Elaborar un plan personal de autocuidado con 3 acciones diarias y escribir una carta reforzando su esfuerzo y valor como madre [20,27,28]. |
ACUERDOS DE CONVIVENCIA
El encuadre terapéutico es un elemento esencial en la psicoterapia grupal, ya que define los límites, normas y objetivos que sostienen el proceso. Su función principal es establecer un marco de seguridad emocional, ética y estructural, garantizando que las participantes comprendan el propósito del grupo, la confidencialidad y las reglas de interacción. De esta manera, se protege la integridad emocional de las integrantes y se promueve un espacio de confianza y contención [19,20].
En grupos de apoyo para madres con depresión postparto, el encuadre adquiere especial relevancia debido a la vulnerabilidad emocional de las participantes, quienes suelen experimentar sentimientos de culpa, ansiedad, desesperanza y dificultades en el vínculo con su bebé. Un encuadre claro y empático permite que cada madre se sienta segura al expresar sus emociones y compartir experiencias difíciles sin temor a juicios o comparaciones. Esto fortalece la alianza terapéutica y la cohesión grupal, elementos clave para la eficacia de la intervención [19,20].
El encuadre incluye aspectos como la confidencialidad, respeto mutuo, libertad de participación, uso consciente de la palabra, puntualidad y cuidado emocional. Estas reglas actúan como guías de conducta que protegen tanto a quienes participan como al grupo en su conjunto, evitando dinámicas conflictivas, sobreexposición emocional y pérdida de foco terapéutico. Además, promueven la responsabilidad compartida, donde cada participante contribuye al bienestar colectivo y a la creación de un espacio seguro, comprensivo y empático [21,22].
De manera práctica, el encuadre permite que las madres comprendan qué esperar del grupo, cuál será su rol y cómo se estructurarán las sesiones, reduciendo la incertidumbre y la ansiedad inicial. Esto favorece la adherencia al proceso y permite que el facilitador integre técnicas como psicoeducación, mindfulness y arteterapia de forma ordenada y efectiva [23,24].
Los acuerdos de convivencia deben construirse de manera participativa durante la primera sesión, promoviendo el sentido de pertenencia y corresponsabilidad. Funcionan como contenedores psíquicos que regulan la dinámica grupal, fomentan la escucha activa, la empatía y la validación mutua. En contextos de DPP, donde la culpa y el miedo al juicio son frecuentes, estos acuerdos contribuyen a disminuir la ansiedad, fortalecer el compromiso y crear un clima de respeto que facilite la apertura emocional [21,22].
En síntesis, el encuadre no es una restricción, sino un soporte terapéutico que favorece la participación, la confianza interpersonal y la eficacia de la intervención grupal, siendo especialmente valioso en contextos de vulnerabilidad emocional. Su implementación asegura que las participantes puedan experimentar contención, validación y crecimiento emocional, elementos esenciales para la recuperación y el bienestar materno-familiar.
Acuerdos de Convivencia en Corazón Materno: Cuidado Emocional Postparto
Confidencialidad: Todo lo compartido en el grupo permanece dentro del grupo. Las historias, experiencias y emociones de las participantes no se repiten fuera del espacio, garantizando un ambiente seguro y de confianza, asimismo todos los integrantes firmaran un acuerdo de confidencialidad, incluyendo al terapeuta.
Respeto y no juicio: Cada experiencia es única y válida. Escuchamos con atención y empatía, evitando criticar, interrumpir o comparar vivencias.
Participación libre: Cada madre tiene derecho a hablar o permanecer en silencio. No se obliga a compartir si no se siente preparada, respetando los tiempos personales de cada participante.
Uso consciente de la palabra: Se invita a expresarse desde el “yo”, compartiendo sentimientos y experiencias personales, evitando generalizaciones o consejos directivos que puedan limitar la autonomía del grupo.
Tiempo equitativo: Se procura que todas las integrantes tengan oportunidad de participar, promoviendo un equilibrio en la expresión y asegurando que cada voz sea escuchada.
Puntualidad y asistencia: La constancia favorece el proceso terapéutico. Se solicita avisar con anticipación en caso de no poder asistir, para respetar la dinámica del grupo.
Cuidado emocional: Si alguna participante se siente abrumada, puede solicitar un momento de pausa o apoyo del grupo o del facilitador, priorizando la seguridad emocional de todas.
Responsabilidad compartida: El bienestar del grupo depende de la colaboración, empatía y compromiso de cada integrante, fomentando un espacio de apoyo mutuo y crecimiento colectivo.
CAPITULO IV
Cartas descriptivas.
Se refiere al documento que organizan y detallan la estructura de una sesión de intervención psicológica, especificando objetivos, contenidos, metodología, materiales y tiempos. Funciona como guía técnica para asegurar coherencia, claridad y seguimiento del proceso terapéutico grupal.
Objetivo General.
Fortalecer el bienestar emocional y la salud mental de mujeres en periodo posparto mediante un proceso grupal psicoeducativo basado en principios cognitivo-conductuales, apoyo psicoemocional y estrategias de regulación afectiva, con el fin de reducir síntomas depresivos, promover habilidades de afrontamiento y favorecer el vínculo materno-infantil desde un enfoque integral, humano y respetuoso del proceso personal y espiritual de cada participante.
Cartas Descriptivas
Las cartas descriptivas que se presentan a continuación estructuran un programa grupal de intervención psicológica para madres con depresión posparto. Su propósito es guiar de manera clara, técnica y humana el proceso terapéutico, integrando psicoeducación, habilidades de regulación emocional, reestructuración cognitiva, mindfulness y arteterapia.
Cada sesión está diseñada para favorecer la contención emocional, la comprensión de la experiencia materna desde una perspectiva biopsicosocial y cultural, y el desarrollo de herramientas prácticas para fortalecer el bienestar.
Este espacio honra la complejidad emocional del posparto, validando la vivencia subjetiva de cada madre con calidez, evidencia científica y un enfoque compasivo hacia la transformación personal.
| Elemento | Descripción |
| I. Número de Sesión | 1 |
| II. Duración | 90 minutos |
| III. Objetivo | Conocer qué es la depresión posparto, sus causas y síntomas; normalizar emociones y disminuir culpa materna asociada a ideales irreales. |
| IV. Contenido | - Concepto y síntomas de DPP- Diferencias con tristeza posparto- Culpa materna y expectativas sociales- Importancia del apoyo |
| V. Procedimiento (técnicas) | - Dinámica “Mi maternidad en una palabra”- Compartir experiencias de culpa y validación emocional- Psicoeducación guiada |
| VI. Materiales | Hojas, plumas, rotafolio/diapositivas, guía de emociones |
| VII. Tiempo | 15 min presentación 40 min psicoeducación 25 min reflexión grupal 10 min cierre |
| VIII. Tarea terapéutica | Diario emocional: registrar situaciones que generen culpa y emociones asociadas. |
La escritura terapéutica facilita el procesamiento emocional mediante la externalización simbólica de experiencias internas. En estas sesiones se emplea para clarificar pensamientos, resignificar emociones y cultivar una narrativa interna más compasiva y orientada al cambio consciente. Su propósito es disminuir carga emocional, aumentar claridad mental y fortalecer agencia personal.
| Elemento | Descripción |
| I. Número de Sesión | 2 |
| II. Duración | 90 minutos |
| III. Objetivo | Identificar creencias rígidas y pensamientos automáticos sobre la maternidad y comenzar reestructuración cognitiva. |
| IV. Contenido | - Creencias culturales sobre maternidad - Pensamientos automáticos - Expectativas irreales vs maternidad real |
| V. Procedimiento (técnicas) | - Escritura terapéutica: “Lo que no me permito sentir como madre”- Debate guiado sobre mitos maternos |
| VI. Materiales | Hojas, plumas, pizarrón |
| VII. Tiempo | 10 min revisión tarea 25 min escritura reflexiva 45 min debate grupal 10 min cierre |
| VIII. Tarea terapéutica | Reestructurar un pensamiento rígido sobre maternidad de forma compasiva y realista. |
Reestructuración Cognitiva y la reflexión guiada son técnicas que serán utilizadas en la sesión 2 y 5, son herramientas centrales en la TCC enfocadas en identificar, cuestionar y modificar pensamientos automáticos disfuncionales. Se usa para favorecer una comprensión racional y emocional más equilibrada, reducir sesgos negativos y desarrollar patrones mentales flexibles que promuevan respuestas más saludables y alineadas a objetivos personales.
| Elemento | Descripción |
| I. Número de Sesión | 3 |
| II. Duración | 90 minutos |
| III. Objetivo | Fortalecer reconocimiento emocional y estrategias de regulación mediante mindfulness para reducir rumiación y ansiedad. |
| IV. Contenido | - Emociones y estrés posparto- Mindfulness y autocompasión- Rumiación y regulación emocional |
| V. Procedimiento (técnicas) | - Respiración consciente - Escaneo corporal (body scan) - Reflexión guiada |
| VI. Materiales | Audio de mindfulness, colchonetas/sillas, hojas |
| VII. Tiempo | 10 min revisión tarea 15 min psicoeducación 20 min respiración consciente 30 min body scan 15 min cierre |
| VIII. Tarea terapéutica | Práctica diaria de mindfulness 5 min: nombrar emociones sin juicio. |
La Psicoeducación emocional se emplea para ofrecer información clara y basada en evidencia sobre emociones, procesos psicológicos y mecanismos de afrontamiento. Su finalidad es aumentar comprensión, reducir incertidumbre, y fortalecer autoconocimiento y autorregulación emocional como cimientos del proceso terapéutico.
| Elemento | Descripción |
| I. Número de Sesión | 4 |
| II. Duración | 90 minutos |
| III. Objetivo | Facilitar expresión emocional a través del arte para reconstruir identidad materna desde aceptación y compasión. |
| IV. Contenido | - Identidad antes/después de maternidad - Expresión simbólica- Autoconciencia y aceptación |
| V. Procedimiento (técnicas) | - Collage/dibujo “Yo antes y yo ahora”- Reflexión grupal y validación |
| VI. Materiales | Revistas, colores, tijeras, pegamento |
| VII. Tiempo | 10 min encuadre 40 min collage/dibujo 35 min reflexión grupal 5 min cierre |
| VIII. Tarea terapéutica | Iniciar “cuaderno de aceptación”: transformar emociones en mensajes de apoyo. |
En cuanto al enfoque narrativo, sirve como una reconstrucción de historia personal. Esta técnica permite separar a la persona del problema y construir nuevas narrativas internas más coherentes, resilientes y empoderadas. Se utiliza para resignificar experiencias, honrar la historia personal y abrir espacio a una identidad más libre de patrones limitantes y alineada con valores profundos.
| Elemento | Descripción |
| I. Número de Sesión | 5 |
| II. Duración | 90 minutos |
| III. Objetivo | Consolidar herramientas, reforzar red de apoyo y establecer plan personal de autocuidado y prevención de recaídas. |
| IV. Contenido | - Red de apoyo y autocuidado - Señales tempranas de recaída - Integración de herramientas aprendidas |
| V. Procedimiento (técnicas) | - Rueda de cierre y reflexión - Plan de bienestar y prevención - Entrega de guía de apoyo |
| VI. Materiales | Guías impresas, plumas, hojas |
| VII. Tiempo | 10 min repaso general 30 min rueda de aprendizajes 35 min plan de bienestar 15 min cierre simbólico |
| VIII. Tarea terapéutica | Carta personal: reconocimiento de logros y compromiso con autocuidado. |
Finalmente tenemos que la Tarea Terapéutica genera una Integración y práctica entre sesiones, apoyando en la generalización del aprendizaje fuera del consultorio. Se usa para fortalecer estrategias aprendidas, promover responsabilidad activa en el proceso y consolidar cambios conductuales, cognitivos y emocionales.
Con lo anterior tenemos que las cinco sesiones conforman un proceso gradual que acompaña a las madres desde la comprensión y normalización de su experiencia hasta la construcción activa de recursos internos, redes de apoyo y estrategias sostenibles de autocuidado. Al trabajar emociones, creencias, identidad y conexión corporal, se favorece un camino de integración y resiliencia. Más allá de abordar síntomas, este proceso busca reconectar a cada mujer con su fuerza interna, su derecho al descanso emocional y su capacidad de sanar.
Al cerrar este ciclo, se invita a cada madre a sostener lo aprendido, a reconocerse como ser en evolución y a continuar cultivando su bienestar con paciencia, amabilidad y conciencia plena de que la maternidad también es un viaje espiritual de regreso a sí misma.
CAPITULO V
Conclusión
El presente proyecto de intervención grupal, “Corazón Materno: Cuidado Emocional Postparto”, ha desarrollado un modelo estructurado de cinco sesiones dirigido a madres con depresión postparto (DPP) leve a moderada, integrando psicoeducación, Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), mindfulness y arteterapia. Este abordaje integral permite atender la DPP desde una perspectiva biopsicosocial, considerando factores biológicos, psicológicos, sociales y culturales que influyen en la experiencia materna [1,2,5,6].
A través de la psicoeducación (sesiones 1 y 2), las participantes adquieren conocimiento sobre la DPP, sus causas y manifestaciones, lo que contribuye a normalizar la experiencia emocional y reducir la culpa vinculada a expectativas culturales y maternidad idealizada [19,20].
La TCC, aplicada en sesiones de reestructuración cognitiva y reflexión guiada (sesiones 2 y 5), permite identificar y modificar pensamientos automáticos disfuncionales, favoreciendo la autoaceptación y la regulación emocional [21,22]. El uso de mindfulness (sesión 3) facilita la conciencia plena, la reducción de la rumiación y el manejo de la ansiedad, mejorando la autorregulación emocional y la conexión con el momento presente [23,24]. Por su parte, la arteterapia (sesión 4) ofrece un canal no verbal para expresar emociones complejas, simbolizar experiencias y reconstruir la identidad materna de manera creativa y segura [25,26].
La modalidad grupal potencia estos beneficios al promover la validación interpersonal, el apoyo mutuo y la creación de redes de contención entre mujeres con experiencias similares, reforzando la alianza terapéutica y disminuyendo el aislamiento social que suele acompañar a la DPP [12,27,28]. Las dinámicas grupales, combinadas con tareas terapéuticas entre sesiones, permiten consolidar aprendizajes y estrategias de afrontamiento, fortaleciendo la resiliencia, el autocuidado y la autonomía de las participantes [13,14,16].
Los beneficios para las madres que participan incluyen la reducción de la sintomatología depresiva y ansiosa, la mejora en la regulación emocional, la disminución de sentimientos de culpa y vergüenza, y el fortalecimiento del vínculo madre-hijo. Además, al abordar factores culturales como el machismo y las expectativas de maternidad idealizada, se contribuye a visibilizar y reducir el estigma asociado a la DPP, promoviendo una recuperación más sostenida y un bienestar familiar integral [1,10,11].
En síntesis, la propuesta demuestra que un abordaje grupal integrativo, fundamentado en evidencia científica y adaptado a la realidad psicosocial de las participantes, resulta eficaz para apoyar a las madres en el proceso de recuperación emocional postparto. Este proyecto no solo favorece la salud mental de la madre, sino que también impacta positivamente en el desarrollo del bebé, la dinámica familiar y la comunidad, destacando la importancia de intervenciones accesibles, culturalmente pertinentes y basadas en evidencia, por otra parte, también representa una oportunidad significativa de aprendizaje y desarrollo profesional para mí como psicóloga clínica.
La planificación, diseño y estructuración de un programa de intervención grupal para madres con depresión postparto me permitió profundizar en la comprensión de los factores biopsicosociales que influyen en la salud mental perinatal, así como en la aplicación práctica de técnicas de TCC, mindfulness, psicoeducación y arteterapia
En términos personales y profesionales, este proyecto consolidó mi comprensión de la importancia de la intervención temprana, el acompañamiento emocional y la promoción de redes de apoyo, enriqueciendo mi formación para ofrecer tratamientos integrales que potencien la recuperación, la resiliencia y el bienestar familiar. Dado que planeo ir a un congreso de Terapia de Pareja, Familiar y sexualidad, me aporto mucho.
LIC. VIVIANA KAROLINE PONCE CANO
Referencias