Deseo sexual en época de pandemia en parejas heterosexuales que no viven juntas

Autor: Daniel Arturo Uribe Serrano , 03/01/2026 (16 vista)
Sexualidad
Deseo sexual en época de pandemia en parejas heterosexuales que no viven juntas

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Deseo sexual en época de pandemia en parejas heterosexuales que no viven juntas | Revista Sexología y Sociedad 

 

RESUMEN

Introducción. En Colombia en el año 2020, se vive una época de aislamiento derivado de la Covid-19. Objetivo. Determinar si existe diferencia entre hombres y mujeres en los niveles de deseo sexual diádico hacia la pareja, de deseo sexual diádico hacia una persona atractiva y de deseo sexual en solitario. Metodología. La presente investigación es de tipo descriptivo correlacional, basada en una metodología cuantitativa por medio de un muestreo no probabilístico por conveniencia de una muestra de 135 participantes, 44 hombres y 91 mujeres heterosexuales entre los 18 y 29 años, que cuentan con una pareja. Además, se utilizó una escala sociodemográfica, la escala de Kinsey y el inventario de deseo sexual validado en Colombia; para el análisis de los resultados, se utiliza el programa Excel, SPSS V.22 y el análisis estadístico de la prueba t de student. Resultados. De acuerdo con los resultados, se encontró que existen mayores deseos sexuales en hombres que en mujeres respecto a su media; asimismo, se halló mayor prevalencia en el deseo diádico en pareja en ambos sexos, seguido de que el deseo sexual diádico hacia una persona atractiva es el menos prevalente para las mujeres; y para los hombres, el deseo sexual en solitario. Conclusiones. Por último, según los resultados obtenidos y la teoría, se evidencia un mayor índice en los tres niveles de deseo sexual en hombres en comparación con las mujeres, por lo cual corrobora la teoría y que no se ha visto afectada por el aislamiento derivado de la Covid-19.

 

IntroducciónHistóricamente se ha estudiado la sexualidad humana en diversos campos y con distintas variables o diversos factores (por ejemplo, la respuesta sexual en hombres y mujeres), lo cual se encuentra dentro de la respuesta sexual Masters y Johnson, como se citóen Alvarado y Mesa (1). Se define como un proceso trifásico de la respuesta sexual (la excitación, la fase de meseta y finalmente el orgasmo), que considera el deseo como un factor transversal de toda la respuesta sexual;inicialmente como señalanMastersy Johnson, citado en Alvarado yMesa (1), la conducta sexual se compone de cuatro fases: excitación, meseta, orgasmo y resolución (o tambiénllamada refractaria).Además, el deseoen primera instancia se origina poruna fase apetitiva, previa a la excitación, en la que el hombre o la mujer pueden experimentar fantasías y sensaciones de necesidad, lo cual los motiva a buscar las relaciones sexuales o volverse más receptivos a estas,lo cual autores como Kaplan (1974), citado en Salvazán, Amiñan, Martínez y Castellanos (2), incorporan, basados en el modelo de Masters y Johnson, en la respuesta sexual de forma esencial la parte preparatoria (o conocida y denominada como el deseo sexual), comenzando así con una revolución ideológica en el campo de la sexología,para ayudar así al estudio de la respuesta sexual.La fase apetitiva también se ha definido desde un modelo cíclico multifactorial en la respuesta sexual femenina, en la que se evidencia una retroalimentación en algunos aspectos,como físicos, psicológicos y emocionales, que involucran el deseo sexual como un elemento más de la respuesta sexual, medible por medio de la intensidad de deseo sexual a su vez también se puede medir el nivel de excitación sexual y la duración del acto sexual (3).Según Abou, laeducación sexual no es primordial en un gobierno o salud pública, como lo es de interés para la sexología, sin dejar de lado los modelos basados en enfoques restrictivos justificados en abstinencia y represión social, modelos que, en prevención, hablan deembarazos no deseados e infecciones de transmisión sexual, y modelos consumistas que idealizan de forma errónea la práctica sexual y su tolerancia al fracaso, lo que ha podido generar desinformación, ser perjudicial y afectar la salud física y mental de las mujeres (4).Del mismo modo, la falta de deseo puede verse implicada en la desinformación ante el tema y en no aprender a escuchar y conocer el cuerpo femenino, tanto que muchas mujeres no son conscientes de su propio deseo sexual y no saben cómo activarlo, lo que trae como consecuencia algunos trastornos sexuales, como el deseo sexual hipoactivo, en vez de promover y enseñar un adecuado conocimiento de sus órganos sexuales y cómo sentir placer usando las zonas erógenas, como puede ser el clítoris (4).Por otra parte, el deseo sexual masculino ha tenido ciertas connotaciones como el instinto, un impulso que nace como una necesidad biológica y fisiológica que debe satisfacerse y darle cierta prioridad, por lo cual se ha desarrollado mediante la autosatisfacción usando la masturbación como mecanismo principal, lo cual hace referencia al deseo sexual solitario, sin dejar de lado que se puede presentar en hombres y mujeres, aunque de diferentes formas (5).Pese a que el deseo está presente en ambos sexos, existen variables como la edad, con aspectos diferenciadores en el desarrollo biológico, fisiológico, cognitivo y psicológico de cada persona. Como se puede ver con las teorías del reloj biológico y del desarrollo del ser humano, se cataloga la adultez joven en un rango de 20 a 30 años, en el cual el ser humano se ha desarrollado físicamente de forma apropiada en la adolescencia, está por culminar el proceso de maduración cognitiva y se encuentra en la mejor etapa de reproducción sexual, creando a su vez su identidad sexual (6).El deseo sexual puede evidenciarse principalmente en dos formas (7): el deseo sexual solitario, que es el tipo de deseo que no involucra a una pareja, implica abstenerse de la intimidad con los demás y se centra en las prácticas autoeróticas, como la masturbación; el deseo sexual diádico, el cual hace referencia a la presencia de otra persona y la intimidad con otro individuo, ya sea la pareja o una persona atractiva.Por otra parte, según Moyano, Vallejo-Medina y Sierra en una investigación realizada para determinar si realmente el deseo sexual diádico es un componente de uno o dos factores, se encontraron diferencias en el deseo sexual dirigido hacia la pareja y el deseo sexual en general dirigido hacia una persona atractiva, para lo cual se determinó que la escala Sexual Desire Inventory (inventario del deseo sexual) manejaba no solo dos factores (deseo sexualdiádico y deseo sexual solitario), sino en realidad tres: deseo sexual hacia la pareja, deseo sexual hacia una persona atractiva y deseo solitario (8). Con respecto al deseo sexual,un estudio realizado en Ecuador con participantes entre 18 y 35 años, con una edad promedio de 29.5 años para adultos jóvenes, utilizó el inventario de deseo sexual y la escala EROS; en los resultadosse evidencian que el total del deseo y la erotofobia es estadísticamente significativo al igual que el total del deseo y la erotofilia: la correlación Deseo-Eros.Con lo anteriorse pudo concluir que el deseo sexual se puede relacionar con variables sociodemográficas, que las amas de casa y las mujeres en unión libre mantienen mayor frecuencia de actividades sexuales) y que las actitudes sexuales tienden a influir en la expresión del deseo sexual (9).Otro estudio realizado en participantes adultos jóvenes, hombres y mujeres entre 18 y 35 años de edad (7), tuvo como objetivo determinar la relación en el deseo sexual (la actividad física con el bienestar social y sexual) con un cuestionario sociodemográfico, el inventario de deseo sexual, un cuestionario de actividad física y escalas de excitación e inhibición sexual (SES-SIS). Los resultados revelan que los hombres con mayor actividad física demuestran un mayor índice de deseo sexual y se encuentra en las mujeres un mayor nivel en la escala SIS; y se halla que las personas sin pareja presentan un mayor índice de deseo solitario, con medias superiores en comparación al grupo conpareja. En el estudio se concluye: la actividad física está directamente relacionada con el deseo sexual; las mujeres disminuyen su actividad física relacionando el bajo nivel de deseo sexual diádico, el cual evidencia un factor emocional, que vela por los intereses sexuales de satisfacción de la pareja; se evidencian mayores puntuaciones en el SES por parte de los hombres,para determinarque la actividad física adecuada está relacionada con la salud sexual.De acuerdo con Díaz-Castrillón y Toro-Montoya, el SARS-Cov-2 (siglas en inglés de Severe Acute Respiratory Syndrome) o Covid-19 (Coronavirus disease-2019) es causado por un virus respiratorio agudo severo que tiene una sintomatología relacionada con dificultad para respirar, fiebre, tos, disnea y asfixia, entre otros. Este virus se comenzó a propagar en 2019 en Wuhan, China, cuando un grupo de personas se comenzó a enfermar de casos equivalentes a neumonía con motivos desconocidos (10). Según Prieto, para el año 2020 fue catalogado como pandemia mundial tras expandirse a otros países, superando las 118 000muertes en todo el mundo, lo que generó el aislamiento social (11).Según una investigación realizada por Coca-Ruiz y colaboradores, se quería explicar si el confinamiento a causa de la Covid-19 afectaba la sexualidad de las personas; además se tuvo en cuenta en el estudio, por ejemplo, a personas que tuvieran relaciones sexuales activas y afectaciones a causa del aislamiento afectivo sexual con su pareja, por lo cual se utilizó una encuesta vía redes sociales, en la cual se obtuvieron 220 respuestas de personas de una muestra no probabilística (57.3 % mujeres y 42,3 % hombres entre 18 y 23 años). Uno de los resultados correspondió a que el 76.8 % de las personas recurrió a estimulación autoerótica para disminuir el deseo sexual, así como la frecuencia de la autoestimulación (diariamente, 8.6 %; regularmente, 58.2 %; nunca, 32.2 %). Por otro lado, las afectaciones 

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