Leerte transmite el enorme esfuerzo que has hecho para seguir adelante. Has vivido experiencias profundamente dolorosas: estar lejos de tu familia, el abuso, sentirte desprotegida y, además, cargar con todo esto prácticamente sola. Es comprensible que hoy sientas que tus fuerzas se están agotando.
También hay algo muy importante en tu mensaje: dices que no quieres volver a atentar contra tu vida y que tus hijos representan una razón para seguir. Esa parte de ti que busca ayuda y que decidió escribir aquí merece ser escuchada y fortalecida.
Por lo que describes, sería importante que recibieras acompañamiento psicológico lo antes posible. Los recuerdos que aparecen de forma involuntaria, la dificultad para dormir, la hipervigilancia y el desgaste emocional son experiencias frecuentes después de un evento traumático y pueden trabajarse en terapia. No tienes por qué seguir enfrentando esto sola.
Me preocupa especialmente que menciones un intento previo de suicidio. Quisiera preguntarte algo: ¿en este momento esos pensamientos están presentes o sientes que podrías estar en riesgo de hacerte daño? Si la respuesta es sí, te pediría que no permanezcas sola, que contactes de inmediato a una persona de confianza o acudas al servicio de urgencias más cercano. Tu seguridad es la prioridad.
Independientemente de ello, creo que mereces un espacio seguro donde puedas hablar de todo lo que has vivido, sin ser juzgada y a tu ritmo. Pedir ayuda no es una señal de debilidad; después de todo lo que has atravesado, es una forma de comenzar a dejar de cargar sola con ese dolor.