Lo que viviste fue profundamente doloroso y tu mente sigue intentando procesarlo, por eso esos recuerdos aparecen sin que los busques y todo a tu alrededor parece tocar esa misma herida. No significa que estés perdiendo la razón, sino que una parte de ti sigue pidiendo ser escuchada y acompañada. El hecho de que tus hijos sean el motivo para seguir adelante habla de una parte de ti que aún quiere vivir y sanar. No cargues esto sola; mereces un espacio terapéutico seguro donde puedas darle un sentido a lo vivido y recuperar poco a poco tu tranquilidad.