Hola, gracias por atreverte a escribir todo esto. Puedo imaginar lo difícil que ha debido ser cargar con tanto dolor durante tanto tiempo.
Lo que viviste fue una experiencia profundamente traumática. Haber sido víctima de un secuestro y una agresión sexual, estar lejos de tu familia y además sentir que no fuiste escuchada cuando buscaste ayuda, puede hacer que la mente permanezca en estado de alerta constante. Que los recuerdos aparezcan de forma involuntaria, que te cueste dormir o que el sufrimiento de otras personas te afecte intensamente no significa que estés perdiendo la razón. Son reacciones que muchas personas presentan después de un trauma.
También quiero decirte algo muy importante: al leerte noto que, aunque estás agotada, hay una parte de ti que sigue luchando. La frase que repites, “mis hijos me necesitan”, habla de esa fuerza que todavía existe y que hoy te impulsó a pedir ayuda en lugar de quedarte sola con todo esto.
No creo que debas seguir enfrentando este dolor tú sola. Mereces un espacio seguro donde puedas hablar sin ser juzgada, donde puedas elaborar todo lo que has vivido y recuperar poco a poco la tranquilidad que hoy parece tan lejana.
Si tú lo deseas, puedo acompañarte en un proceso terapéutico. Mi experiencia en viajar a paises como Venezuela Colombia, panama o Brasil me permiten entender un poco mas la situación del migrante en México.
Podemos trabajar a tu ritmo, respetando tus tiempos y construyendo un lugar donde puedas sentirte escuchada y sostenida. No tienes que cargar con todo esto en soledad.
Y quiero pedirte un favor: si en algún momento esos pensamientos negativos se vuelven tan intensos que sientes que podrías actuar contra ti misma, no esperes. Busca inmediatamente a una persona de confianza o acude al servicio de urgencias más cercano. En la Cdmx hay muchas opciones
No estás sola. Hay salida, aunque ahora mismo sea difícil verla. Un paso a la vez.