Hola. Antes que nada, gracias por escribir y poner en palabras algo que ha debido ser muy difícil de cargar en soledad.
Por lo que compartes, has atravesado experiencias profundamente dolorosas: el secuestro, la violencia sexual, estar lejos de tu familia, sentirte desprotegida y, además, vivir una relación en la que no te sientes acompañada. Es comprensible que tu mente y tu cuerpo estén agotados después de todo eso.
Las imágenes que aparecen de forma involuntaria, las dificultades para dormir, el miedo constante y la sensación de que todo te afecta pueden ser respuestas que muchas personas experimentan después de un acontecimiento traumático. No significa que estés "perdiendo la razón" ni que seas débil; significa que has vivido situaciones que sobrepasan lo que cualquier persona debería enfrentar.
Hay algo muy importante en tu mensaje: dices que no quieres volver a atentar contra tu vida y que tus hijos son una razón para seguir adelante. Aférrate a esa parte de ti que hoy está pidiendo ayuda, porque demuestra que todavía hay esperanza y deseo de salir de este sufrimiento.
Te recomendaría buscar atención psicológica especializada en trauma lo antes posible. No tienes que seguir enfrentando esto sola. Un espacio terapéutico seguro puede ayudarte a procesar lo que viviste, disminuir esos recuerdos invasivos y recuperar poco a poco la sensación de seguridad.
Si en algún momento sientes que los pensamientos de hacerte daño aumentan o que temes no poder mantenerte a salvo, por favor acude de inmediato al servicio de urgencias más cercano o contacta a una persona de confianza para que permanezca contigo mientras recibes atención. Pedir ayuda en esos momentos es un acto de cuidado, no de debilidad.
Has sobrevivido a mucho más de lo que nadie debería vivir. Ahora mereces recibir el acompañamiento que no tuviste cuando más lo necesitabas. No estás sola y no tienes que seguir sosteniendo este dolor por tu cuenta.