Docentes en el consultorio

Docentes en el consultorio

Terapia para docentes, maestras, profesoras... Cuando la vocación de educar pesa. En tiempos donde la entrega a los alumnos puede ser insatisfactoria o arriesgada. Y cumplir con esta función profesional y con esta vocación resulta dificultoso y pone en jaque a estas profesiones.

Huelgas, informes PISA que caen al sótano, decretos que la realidad cotidiana de las aulas no pueden sostener... Una profesión que históricamente gozaba del respeto de alumnos y padres, ahora se enfrenta cada vez más al cuestionamiento, y siente la falta de autoridad. Acostumbrados a que se piense en ellas y ellos como quiénes tienen 2 meses de vacaciones, y no como quiénes van casi todas las noches tarde a dormir para preparar clases. Docentes, maestr@s, y demás personal educativo ven como sus aulas se van volviendo en un lugar más complejo a lo largo de los últimos años; cuando no más amenazador.

Y las noticias de este 2026 han sido demoledoras para el sector. Los peores resultados en décadas se sincronizaban con protestas y amenazas de suspender colonias. Una tormenta perfecta que en Cataluña ha mostrado toda su crudeza. Pero que evidentemente son las consecuencias de políticas erráticas, de grandes titulares y medidas desajustadas, a menudo más congruentes con los discursos en el Parlamento, que siguiendo la lógica de las aulas.


Un colectivo que cuenta en estadísticas, que es de las que más burnout sufre, y que lo materializa en porcentajes de bajas laborales. Hace tiempo que la escuela y el instituto dejaron de ser imaginables como un oasis, y en realidad se miran con duda, y con la sensación de tener que pasar un escrutinio profundo.


Un colectivo que conozco de cerca, por haber estado en él, al lado, y en contacto constante con las dificultades y posibilidades que genera. Pero que en estos días suele representar una cantidad importante de población que se siente encajonada entre realidades que le apremian y le exigen. Con mandatos que rozan lo imposible. Con una pausa requerible que no encuentran, y con un aislamiento cada vez mayor.

Más allá de los privilegios que se les presuponía, educadoras y educadores habitualmente pasan muchas horas corrigiendo, preparando clases hasta la noche del domingo; cuando no tienen que entregar programaciones, redactar documentos burocráticos o respondiendo y programando reuniones con familias. En la Primaria es habitual no abandonar el recinto hasta que no termina la jornada, como una “institución total” donde se experimentan todo tipo de vivencias.

Y sin embrago, sigue siendo difícil cerrar la jornada y recuperar tiempo propio sin culpa, aún cuando se reciben constantes mensajes de todo lo pendiente, y sobre la responsabilidad que nos interpela. Llevarse el aula a casa no es compromiso, es un desgaste; y se puede aprender a poner el límite sin dejar de ser un buen docente.

Vale la pena anticiparse, y distinguir cansancio de burnout. Comprender qué hacer antes de llegar a la baja. No hace falta esperar a que  todas las fuerzas se desmoronen para pedir ayuda: cuando el cuerpo avisa, ya es momento de parar a mirar qué está pasando. Cuando detectamos las señales, ya podemos intervenir sin tener que entrar en el túnel

Además, los conflictos con alumnos y las dificultades que plantea la gestión del aula (disrupción, faltas de respeto, situaciones de tensión o amenaza, etc…) son cada vez más comunes, y requieren un acompañamiento profesional que no siempre brinda la organización, el departament, ni sus agentes (habitualmente también saturados) que deberían dar una respuesta rápida y contundente.

Por ello es preciso activar, recuperar la sensación de control y autoridad serena, sin endurecerse ni resignarse. Trabajando situaciones reales que se dan en las aula, para que cuando vuelvas a ellas tengas recursos concretos y no solo ánimos.

Correos y reuniones tensas, cuestionamiento constante, falta de respaldo del equipo directivo u otras situaciones, amenazan el buen desarrollo dentro de la escuela o instituto. Poner límites, comunicar con firmeza y no cargar con lo que no te corresponde son observaciones a las que a menudo hay que volver a prestar atención. Porque a veces, el desgaste no viene tanto de los niños como de sentirse sola o solo frente al sistema.

Y sí, volvemos a la pregunta sobre qué hacer cuando este trabajo “ya no es lo que era” y aun así importa poder seguir llevando a cabo satisfactoriamente. 

Reconectar con lo que te hizo elegir esta profesión, o decidir con calma si quieres seguir, cambiar de etapa o de centro. Dudar de tu vocación no significa haberte equivocado; a menudo significa que algo necesita cambiar.

Por eso, y sabiendo cuáles son los principales conflictos que se generan con los alumnos, las familias, compañer@s e institución, propongo soluciones y recursos para poder desarrollarse en estas circunstancias... sin morir en el intento.

En nuestras sesiones, puedes encontrar un espacio confidencial, ajeno al centro; con ritmo adaptado a tu calendario escolar; presencial en Barcelona u online. Con herramientas aplicables desde la primera semana (gestión del estrés, límites, comunicación).

Si llevas tiempo sosteniendo a todos menos a ti, aquí puedes empezar a cuidarte. Escríbeme sin compromiso.


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