Trastorno de ansiedad y terapia cognitiva conductual

Autor: Gustavo Javier Godoy Garcete , 06/01/2026 (43 vista)
Emociones y sentimientos
Trastorno de ansiedad y terapia cognitiva conductual

Tratamiento del trastorno de ansiedad desde una orientación cognitiva conductual contextual.

 Tratamiento del Trastorno de Ansiedad desde una Orientación Cognitivo-Conductual Contextual

Introducción

Los trastornos de ansiedad constituyen uno de los motivos de consulta más frecuentes en el ámbito de la salud mental y se caracterizan por la presencia persistente de miedo, preocupación excesiva, hipervigilancia y conductas de evitación que interfieren significativamente en el funcionamiento personal, social y ocupacional. Desde una perspectiva psicológica, la terapia cognitivo-conductual (TCC) ha demostrado ampliamente su eficacia empírica en el abordaje de estos trastornos. En las últimas décadas, el desarrollo de las denominadas terapias cognitivo-conductuales contextuales o de tercera generación ha ampliado el marco tradicional, incorporando un enfoque funcional, experiencial y centrado en procesos psicológicos transdiagnósticos.

Este artículo tiene como objetivo describir los principios y estrategias del tratamiento de los trastornos de ansiedad desde una orientación cognitivo-conductual contextual, integrando aportes de la TCC clásica con modelos como la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), la Terapia Cognitiva Basada en Mindfulness (MBCT) y el Análisis Funcional del Comportamiento.

Conceptualización contextual de la ansiedad

Desde una perspectiva cognitivo-conductual contextual, la ansiedad no se conceptualiza exclusivamente como un conjunto de síntomas a eliminar, sino como una respuesta emocional normal que se torna problemática cuando la persona desarrolla una relación rígida, evitativa o desadaptativa con sus experiencias internas (pensamientos, emociones, sensaciones corporales).

El foco no se sitúa únicamente en el contenido del pensamiento ansiógeno, sino en la función que cumplen la preocupación, la evitación y los intentos de control emocional dentro del contexto vital del individuo. En este sentido, procesos como la evitación experiencial, la fusión cognitiva, la hiperatención a la amenaza y la reducción del repertorio conductual resultan centrales en el mantenimiento del trastorno.

Objetivos del tratamiento

El tratamiento cognitivo-conductual contextual de la ansiedad persigue los siguientes objetivos fundamentales:

Incrementar la flexibilidad psicológica, entendida como la capacidad de contactar con el momento presente y actuar de acuerdo con valores personales, aun en presencia de ansiedad.

Reducir los patrones de evitación y conductas de seguridad que perpetúan el malestar.

Modificar la relación del paciente con sus pensamientos y emociones, más que eliminar su presencia.

Favorecer la recuperación del funcionamiento adaptativo y la participación en áreas vitales significativas.

Evaluación y formulación de caso

La evaluación se orienta a una formulación funcional individualizada, considerando antecedentes, conductas problema y consecuencias (modelo ABC), así como variables contextuales relevantes. Se analizan:

Situaciones desencadenantes de la ansiedad.

Respuestas cognitivas, emocionales, fisiológicas y conductuales.

Estrategias de afrontamiento utilizadas (especialmente evitación y control).

Impacto del trastorno en la calidad de vida y coherencia con valores personales.

Este proceso permite diseñar intervenciones ajustadas a los procesos específicos que mantienen la ansiedad en cada caso, más allá del diagnóstico categorial.

Intervenciones terapéuticas principales

1. Psicoeducación funcional

Se brinda información clara sobre la naturaleza de la ansiedad, su función adaptativa y los mecanismos que contribuyen a su cronificación. Se enfatiza que el problema no es la ansiedad en sí misma, sino la lucha constante por eliminarla.

2. Exposición desde un enfoque contextual

La exposición continúa siendo una técnica central, pero se implementa desde una lógica de apertura a la experiencia más que de habituación exclusivamente. El objetivo es que el paciente aprenda a permanecer en contacto con estímulos temidos sin recurrir a evitaciones, permitiendo la experiencia completa de la ansiedad mientras se compromete con acciones valiosas.

3. Trabajo con pensamientos: defusión cognitiva

En lugar de cuestionar exhaustivamente la veracidad de los pensamientos ansiógenos, se entrenan habilidades de defusión cognitiva, que permiten observar los pensamientos como eventos mentales transitorios y no como descripciones literales de la realidad.

4. Aceptación y regulación emocional

Se promueve una actitud de aceptación activa hacia las emociones ansiosas, reduciendo la evitación experiencial. Esto incluye el desarrollo de habilidades de contacto con sensaciones corporales, respiración consciente y tolerancia al malestar.

5. Mindfulness y atención plena

Las prácticas de mindfulness favorecen la conciencia del momento presente y la reducción de la reactividad automática frente a la ansiedad. Estas intervenciones contribuyen a una relación más flexible y menos fusionada con la experiencia interna.

6. Clarificación de valores y acción comprometida

Un componente distintivo del enfoque contextual es el trabajo explícito con valores personales, orientando el tratamiento hacia la construcción de una vida significativa. El paciente es acompañado a realizar acciones coherentes con sus valores, aun en presencia de ansiedad, fortaleciendo el sentido de agencia y propósito.

Eficacia y ventajas del enfoque contextual

La evidencia científica respalda la eficacia de los enfoques cognitivo-conductuales contextuales en el tratamiento de los trastornos de ansiedad, mostrando resultados comparables o superiores a la TCC tradicional en términos de mantenimiento de logros y prevención de recaídas. Entre sus principales ventajas se destacan:

Abordaje transdiagnóstico.

Mayor énfasis en la calidad de vida y el funcionamiento global.

Reducción de la lucha contra los síntomas.

Adaptabilidad a cuadros complejos y comorbilidades.

Conclusiones

El tratamiento del trastorno de ansiedad desde una orientación cognitivo-conductual contextual representa un modelo integrador, flexible y basado en la evidencia, que trasciende la eliminación sintomática para centrarse en la relación del individuo con su experiencia interna y su contexto vital. Al promover la aceptación, la flexibilidad psicológica y la acción guiada por valores, este enfoque ofrece una alternativa sólida y humanizada para el abordaje clínico de la ansiedad en sus diversas manifestaciones.

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