Realizo un proceso de transformación que va de la dependencia emocional a la libertad, al amor propio y a volver a vos
¿Sabés cuál es uno de los dolores emocionales más grandes que veo en consulta?
Vivir mirando la vida del otro como si fuera un mapa…
y olvidar que vos también tenés luz.
Durante mucho tiempo creemos que alguien más tiene las respuestas:
la pareja, la familia, el trabajo, el terapeuta, los gurús, las redes…
Y así, sin darnos cuenta, empezamos a caminar a oscuras,
esperando que otro nos ilumine el camino.
Pero llega un momento —y es un momento clave en la vida—
en el que entendés algo profundamente transformador:
vos sos tu propio faro.
Un faro no corre detrás de los barcos.
No suplica que lo miren.
No persigue.
Simplemente permanece encendido.
Y esa luz es suficiente para orientar a quien quiera llegar.
Cuando empezás a escucharte…
cuando dejás de traicionarte…
cuando te tratás con respeto, con amor, con coherencia…
tu energía cambia.
Tu presencia cambia.
Tu vida cambia.
Dejás de depender de que alguien te elija,
porque vos ya te elegiste.
Dejás de mendigar amor,
porque te lo estás dando.
Y entonces ocurre la magia:
las personas que antes parecían indispensables…
dejan de serlo.
No porque no las quieras,
sino porque ya no las necesitás para sentirte completa.
Brillar con luz propia no es volverte dura.
Es volverte libre.
Y cuando sos libre…
tu forma de amar, de elegir, de construir vínculos,
ya no nace del miedo,
nace de la plenitud.
Hoy no te preguntes quién te está guiando.
Preguntate algo más poderoso:
¿Estoy siendo yo mi propio faro… o sigo esperando que alguien más encienda la luz por mí?
Muchas veces pasamos la vida buscando que alguien más encienda una luz para nosotros, o esperando que las circunstancias externas nos den claridad. Pero la verdad más profunda de la sanación es esta:
“Tu esencia es como un faro que tiene la capacidad de iluminarse por sí solo.” ⚓️💡
No necesitás que el mundo exterior te dé permiso para brillar. Solo necesitás despejar la niebla, sanar las heridas y volver a conectar con tu propia fuente de energía. Aquí, el objetivo no es “convertirte en alguien nuevo”, sino quitar todo lo que te sobra para que ese faro vuelva a alumbrar tu camino y el de los demás.
A lo largo de la vida acumulamos capas: expectativas ajenas, miedos heredados, creencias que no elegimos, mandatos que aceptamos por amor o por necesidad. Cada una de esas capas es como una nube más que se posa delante de tu luz. Y el trabajo emocional no consiste en forzarte a ser distinta, sino en recordarte quién sos cuando te sacás todo lo que no te pertenece.
Cuando empezás ese proceso, algo se ordena por dentro. Tus decisiones dejan de estar guiadas por el miedo a perder y empiezan a nacer del deseo de ser fiel a vos misma. Tus vínculos dejan de ser lugares donde te escondés y se convierten en espacios donde te mostrás. Tu cuerpo empieza a relajarse porque ya no necesita sostener personajes. Y tu mente descansa porque ya no está en guerra consigo misma.
El plan implica:
• Compartir tus procesos en un entorno seguro y sin juicios.
• Sentirte acompañado/a por personas que, al igual que tú, están en su viaje de “vuelta a casa”.
• Aprender que, aunque cada faro brilla por sí solo, todos formamos parte de la misma costa.
Volver a vos no es un camino recto. Es una travesía hecha de pequeños actos cotidianos: elegirte cuando antes te abandonabas, decir que no cuando antes te callabas, sostenerte cuando antes te criticabas, confiar cuando antes dudabas. Cada uno de esos gestos es una limpieza más de la niebla, una recuperación más de tu brillo.
Y en ese camino, no estás sola. Cuando varias personas deciden encender su propia luz, el mundo se vuelve un poco más habitable, más verdadero, más humano. Porque no hay nada más sanador que encontrarnos desde lo que somos y no desde lo que creemos que deberíamos ser.
✨ Tu primer paso hoy:
Para inaugurar tu llegada, nos encantaría conocerte. Si te sentís cómodo/a, compartí en el grupo:
¿Qué pequeña acción podrías hacer hoy para empezar a limpiar la “niebla” de tu faro?
Tal vez sea regalarte unos minutos de silencio.
Tal vez sea escribir lo que sentís sin juzgarte.
Tal vez sea descansar sin culpa.
Tal vez sea decir una verdad que venís guardando hace tiempo.
Tal vez sea simplemente respirar y estar presente.
Cada gesto cuenta. Cada paso suma. Cada elección consciente te acerca un poco más a tu esencia.
¡Gracias por estar aquí! Estamos listos para acompañarte en el viaje de Volver a Ti. 🤍
✨ Tu primer paso hoy:
¿Qué pequeña acción podrías hacer hoy para empezar a limpiar la “niebla” de tu faro?