Buscar a un psicólogo

Salir de la Penumbra cuando migrar duele

Salir de la Penumbra cuando migrar duele

Migrar es mucho más que trasladarse de un lugar a otro. A veces significa dejar una casa, una familia, una lengua, amistades, costumbres, un trabajo y una manera conocida de vivir. Para algunas personas también significa haber tenido que escapar de situaciones de violencia, persecución, pobreza o in

Migrar es mucho más que trasladarse de un lugar a otro. A veces significa dejar una casa, una familia, una lengua, amistades, costumbres, un trabajo y una manera conocida de vivir. Para algunas personas también significa haber tenido que escapar de situaciones de violencia, persecución, pobreza o inseguridad.

Llegar a un nuevo país puede abrir posibilidades y esperanza. Pero también puede traer soledad, incertidumbre, miedo y cansancio. Por eso necesitamos hablar de salud mental.

Cada 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio. Esta fecha nos invita a romper el silencio, disminuir el estigma y generar conversaciones que permitan pedir y ofrecer ayuda. Hablar del sufrimiento con respeto y sin juzgar puede ser el comienzo de una red de cuidado.

Salir de la penumbra

Hay momentos de la vida en los que todo parece oscurecerse.

Puede costarnos levantarnos, salir de la habitación, trabajar, estudiar, buscar empleo, realizar trámites o encontrarnos con otras personas. Aquello que antes nos producía alegría puede dejar de interesarnos. Podemos sentir cansancio, tristeza, irritabilidad, miedo o la sensación de que nada va a cambiar.

Para una persona migrante estas experiencias pueden mezclarse además con la distancia de quienes ama, las preocupaciones por la familia que quedó en otro país, las dificultades económicas, los trámites migratorios, las diferencias culturales o la sensación de no pertenecer todavía al nuevo lugar.

No todas estas experiencias significan que exista una depresión. Pero cuando el sufrimiento se vuelve intenso, permanece durante un tiempo o comienza a afectar nuestra vida cotidiana, merece ser escuchado y atendido.

Algunas señales a las que prestar atención

Puede ser importante pedir ayuda cuando durante varios días o semanas aparecen tristeza o vacío persistentes, pérdida de interés, aislamiento creciente, alteraciones importantes del sueño o la alimentación, cansancio intenso, dificultad para concentrarse, sentimientos de culpa o inutilidad, desesperanza o pensamientos relacionados con no querer continuar viviendo.

Frases como “ya no puedo más”, “sería mejor no estar”, “quisiera desaparecer” o “no quiero seguir viviendo” merecen ser tomadas en serio.

No necesitamos decidir primero si la persona “realmente lo haría”. Necesitamos escuchar, acompañar y buscar ayuda.

Si alguien te dice que no quiere seguir viviendo

No tengas miedo de hablar. Podés acercarte y decir:

“Me preocupa lo que estás viviendo. No tenés que atravesarlo solo/a. Podemos buscar ayuda juntos.”

Escuchar no significa tener todas las respuestas. No es necesario dar consejos rápidamente, discutir con la persona ni decirle que “tiene que poner voluntad”. Tampoco conviene minimizar lo que siente comparándolo con los problemas de otras personas.

Podemos permanecer cerca, escuchar sin juzgar y ayudarla a ponerse en contacto con alguien capacitado para acompañarla. Si existe un riesgo inmediato de que la persona se lastime, no debería permanecer sola y es necesario solicitar asistencia de emergencia.

Cuando estamos lejos de casa

Pedir ayuda puede resultar especialmente difícil cuando estamos en otro país. Tal vez todavía no hablamos bien el idioma. Quizás no sabemos cómo funciona el sistema de salud. Podemos tener miedo de explicar lo que sentimos o pensar que nadie va a comprender nuestra historia.

Por eso la comunidad también puede convertirse en una red de cuidado. Una amistad, un compañero de trabajo, una referente del alojamiento, una organización comunitaria, una comunidad religiosa, un trabajador social, un médico o un profesional de salud mental pueden convertirse en el primer puente.

No necesitamos resolver solos todo lo que nos sucede.

¿Dónde pedir ayuda en Argentina?

·        0800-999-0091: Orientación y Apoyo en la Urgencia de Salud Mental. Línea nacional gratuita, disponible las 24 horas, los 365 días.

·        Línea 135: Asistencia ante crisis emocionales y prevención del suicidio.

·        911: Ante una emergencia o riesgo inmediato, o acudir a la guardia del hospital más cercano.

Tu historia todavía se está escribiendo

Salir de la penumbra no siempre significa que mañana estaremos bien.

A veces significa algo mucho más pequeño: levantarnos de la cama. Abrir una ventana. Comer algo. Contestar un mensaje. Caminar unas cuadras. Decirle a alguien: “Necesito hablar”.

Para quien ha migrado, también puede significar comenzar lentamente a construir vínculos en una tierra que todavía se siente extraña.

Y para quienes acompañamos, quizá nuestra tarea sea estar atentos: preguntar, escuchar, no juzgar, quedarnos cerca y ayudar a encontrar ayuda cuando solos ya no podemos.

Porque cuidar la salud mental también es construir comunidad.

Tu vida importa. Tu historia importa. Pedir ayuda también es una forma de cuidarte.

¿Reconoces estas señales en ti? Elige un psicólogo con quien te sientas cómodo siendo tú.
Encontrar un psicólogo

Artículos similares

Todos los artículos
Ansiedad: el extraño don de predecir el futuro
Ana Pia Perotti
0

Ansiedad: el extraño don de predecir el futuro

Una reflexión sobre la ansiedad anticipatoria y nuestra curiosa tendencia a tratar como certezas situaciones que todavía no ocurrieron. Porque imaginar un futuro posible no significa conocerlo, aunque a veces nuestra mente consiga convencernos de lo contrario.